miércoles, 25 de julio de 2018

Esas Clásicas Reseñas - Frankenstein (Mary Shelley)

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Frankenstein, o el Prometeo moderno

Autora: Mary Shelley.
Primera publicación: 1818.

Encendemos esta serie de reseñas clásicas con uno de esos libros realmente fundamentales pero que, por una u otra razón, no se leen tanto. Todos sabemos quién es Frankenstein (¿o no?); alguna imagen de alguna representación fílmica de alguna interpretación tenemos en mente. Y nos negamos a leer el libro, en al menos dos etapas: una, si total ya conocemos la historia, no hay por qué leerlo (acóplese al Quijote, todo Shakespeare, el Martín Fierro, etc.); y dos, al fin y al cabo no es una novela tan divertida, ¿no? ¿Dónde está el fuego, dónde están los regueros de sangre?
Mary Shelley publicó Frankenstein con solo 20 años, en el siglo XIX, en Inglaterra (es verdad que era hija de otros dos prominentes escritores y también es verdad que la primera edición fue anónima; aún así, ovación de pie, menos sería irrespetuoso; seguimos adelante).
La narración consta, en principio, de cartas del capitán Walton a su hermana, que le cuenta lo que le contó (sin repetir y sin soplar) un echado a perder Victor Frankenstein que encontró poco menos que ahogado en uno de sus viajes. Victor le relata, a modo de advertencia, toda su experiencia con el monstruo que por ambición creó y por terror abandonó a su suerte, lo cual le valió todas las desgracias posibles. Así encuadrado, el ritmo es a veces pasmoso, pero le permite a la autora darle valor de realidad (lejana al menos; me lo dijo el amigo de un amigo) a lo que escribe; de real y de cercano. Y así, en un formidable despliegue de creatividad, no solo le dio al horror una de sus figuras más importantes (la criatura sin nombre despertada por el hombre) sino que prácticamente inventó la ciencia ficción. ¡Y no es poco!

¡Estas son las historias que tenemos que leer! Porque si las vamos a experimentar de cualquier forma en sus múltiples engendros posteriores (buenos y malos), mejor ir a la fuente. Eso en general.
En particular, porque hay al menos dos cosas importantes que rescatar de la novela:
Que la naturaleza del humano lo lleva a situarse, a veces al mismo tiempo, como el creador irresponsable, como el pueblo que se alza en armas y como el monstruo terrible y desolado.
Y que también los monstruos, por sanguinarios que sean, pueden amar la poesía.

viernes, 6 de abril de 2018

La lógica de lo absurdo - R. R. López (Reseña)

- La lógica de lo absurdo (o el asombroso viaje de Hermenegilda Ósea).
- R. R. López, 2017.
- 2,5.

Sinopsis: Hermenegilda Ósea, mujer ya con algunos años pero de espíritu vivaz y emprendedor y heredera de una acomodada empresa española, sufre un encuentro extracorporal con una divinidad quizás tan vieja y complicada como el tiempo a raíz de un accidente durante una manifestación religiosa en Sevilla. La divinidad, multiforme y siempre presente en las creencias humanas a través de los tiempos, le encomienda una misión no muy clara y con consecuencias terribles para Hermenegilda si no la acata. Muy a su pesar y sin saber bien cómo o por qué, Hermegilda emprende una misión de rescate que la hará atravesar el mundo en varias direcciones.

Reseña:
La novela comienza como otras de su estirpe (la del camino, la del descubrimiento, la del héroe) con un acontecimiento fortuito (y desafortunado) que pone a Hermenegilda a merced de fuerzas que no comprende y que la requieren (o eso parece) para ejercer su voluntad. La que se le aparece como la Virgen del Rocío (pero que también es, dice, la Isis egipcia y tantas otras divinidades femeninas) la obliga a cumplir pero no le dice qué ni cómo; un buen planteo para comenzar.
A partir de ahí se pone un poco confuso. Nos metemos un poco en la vida cotidiana de Hermenegilda: su escasa familia (un tío), su ocupación (mantener andando la empresa de su abuelo) y sus inclinaciones de curiosidad espirituales. A la vez, pegamos un salto temporo-espacial y asistimos a los comienzos de la vida y carrera de Ramanujan, un joven indio de familia muy humilde bendecido por la divinidad con un genio matemático sin precedentes. La doble historia es interesante pero quizás no terminan de calzar al principio (o al menos no vemos cómo) y se cierra hacia la mitad de la novela sin darnos muchas respuestas. Hermenegilda, casi sin darse cuenta, inicia su viaje plagado de peligros y personajes extraños que alborotan un poco al lector por la mezcla entre misticismo y teorías científicas alternativas que los envuelven.
La cuestión con la novela (no un problema necesariamente) es que tarda en armarse. Pasando la mitad empezamos a verle el trasfondo, a entenderle el ritmo, y ya tiene más sentido.
Personalmente, no es una novela que me haya encantado, aunque es cierto que no es mi tipo de lectura, lo que hay que tener en cuenta. Me costaron las primeras páginas pero después uno entra un poco en tono y se hace más entretenida. Los diálogos están hechos con naturalidad (que no es tan fácil y siempre se agradece) y son graciosos de a ratos. Quizás la mezcla de temáticas es poco abrupta y el argumento se desarrolla un poco apresuradamente, pero resulta sin duda alguna una lectura interesante y sirve de puerta a futuras lecturas y búsquedas de numerosos conceptos (místicos y científicos) que aparecen en la obra, de golpe, pero que finalmente se integran y consagran, sin darle mucha posteridad, a la heroína del asunto.


miércoles, 28 de marzo de 2018

Simon vs. the Homo Sapiens Agenda - Becky Albertalli (Reseña)




Yo, Simon, Homo Sapiens (Simon vs. the  Homo Sapiens Agenda) – Becky Albertalli (2015)

·    Puntuación:   3.
     
     Honestamente, no me inspiraba mucha confianza este libro (empezando por la triste traducción española del título que parece que agarraron las palabras, las mezclaron en una bolsita y las volvieron a tirar), pero como la consigna del mes era leer un libro prestado y hubo tanto revuelo por este, qué más da, la oportunidad no se le niega a nadie.
     
     Resumen: Simon lleva una vida normal: familia demasiado curiosa, amigos entrañables y conflictivos, pasión por el teatro y es gay. Pero esto último aún no se lo dijo a nadie. Y de repente Martin, un compañero de la escuela bastante torpe, encuentra por casualidad los mails que Simon se envía regularmente con otro chico (que no conoce personalmente); mails con algo más de información que la que Simon querría se hiciera pública. Así que Martin decide chantajear a Simon con divulgarlos, y los problemas se empiezan a suceder uno tras otro.
    
     Y la verdad es que está bastante bien. El argumento es mínimo (no así el problema en cuestión), lo cual deja mucho espacio para desarrollar a los personajes, y ese es el logro del libro: idear algunos personajes, cada uno con su carga (emocional, cultural y eléctrica), soltarlos y ver cómo responden a los roces. Y el resultado es natural, no asombroso quizás, pero no creo que fuera el objetivo.
     Los diálogos resultan entretenidos cuando menos (aunque, otra vez, cuando los traductores españoles son tan españoles, se pierde desde bastante hasta mucha de la gracia), el ritmo es pausado pero fluido y la historia, si bien es esperable sin alejarse de los clichés, por lo menos los señala y se ríe de ellos al pasar; no los evita, pero no los niega. No es un libro fenomenal, pero es entretenido, llevadero, y rápido de leer.

lunes, 19 de marzo de 2018

El tachero de Roualt


¿Envido? me preguntó.
Nada.
Volvió a la carga: ¿Truco?
Dudé un momento. Eso sí. Tirá.
Agarrate. dijo y me tiró dos cartas juntas, un seis y un tres; mismo palo.
Me salió rentable. A ver… ¿retruco?
Horacio me miró decepcionado. Va a ser que no. Agarró todas las cartas y las hizo un montoncito. Barajaba despacio, hipnóticamente. Decime, che, ¿qué tal todo?
Nada raro.

Sentate, sentate, me apremió Horacio, restregándose las manos por el frío. ¿Un café? Sin esperar a que respondiera se giró en la silla y le chifló a Martincito: Pibe, sale un café, cortito, gracias. Sentate, sentate.
Sí, sí. ¿Qué tal la muchachada?
Unos flojitos… Todos a dormir la siesta. ¿El laburo?
Tranquilo… me trajeron el café. Le di un sorbo. Le puse azúcar. Me volvieron a llamar las mujeres de la otra vez, para llevarlas al bingo, a Moreno. Eran 4. Hablan hasta por los codos, menos una. A los gritos todo el viaje.
¿Viejas? me preguntó, entretenido.
De nuestra edad.
Viejas entonces. se rió y se terminó el café ya frío. ¿Trabajás mañana?
Mañana… a la noche, sí. Un par de horas.
Horacio se me quedó mirando en silencio. Preocupado. ¿A qué vas? ¿Necesitás la plata?
Nah, para nada. sacudiendo una mano por arriba de la mesa. ¿Qué voy a hacer en casa? dije a modo de reproche ¡Me aburro! Está muy bien la familia, venir acá, charlar con ustedes, pero queda día por delante y ya no sé qué hacer. Siempre fui remisero, me gusta; no todo el día, desde ya, pero un par de horas un par de días a la semana, andar por ahí, manejar un poco. Y a la Roualt la parece bien, así que. Es una remisería así así, sacudí una mano en el aire me parece que tienen negocios paralelos. Yo no pregunto.    me acerqué como confiándole un secreto y le susurré: Y unos pesos de más en el bolsillo nunca están de más.
4 oros. dijo Carlos.
5. dijo Pepe con falso aire de suficiencia. Miren y lloren.
Bien, 3 para Carlos, 5 Félix y yo, Pepe 10. Repartís vos. Horacio me pasó el mazo. Sí, decías…
Eso. Empecé a repartir. Me llamaron ayer para ir a Moreno. Era una de las mujeres que llevé la otra vez, la única que no hablaba. Al Bingo también. No sé, mirá, deben estar regalando algo ahí… Junté mis cartas y me las acomodé en la mano. Se subió y me dijo: “Félix, ¿no? Buenas noches”. Le dije que sí, me dijo adónde iba y no abrió más la boca en todo el viaje. Una pena, con todo el auto que había en la ruta, muy aburrido. me tocaba a mí y junté tres cartas de la mesa. Siguió la ronda. Elegante la señora.
¿Y cómo se llama? preguntó Carlos.
Amanda. dije, volviendo a repartir.

jueves, 22 de febrero de 2018

Orgullo y Prejuicio - Jane Austen (Versión rimada y abreviada)


Mientras un Jorge estaba en el trono,
Y Londres toda era un bullicio,
Florece esta historia tan mentada,
Una historia de orgullo y prejuicio.

En casa de los Bennet eran unos cuantos
Pero más que el padre, varones ninguno.
La poca fortuna iría para un primo,
Las chicas no verían dinero alguno.

La solución la tenía la Sra. Bennet,
Casar a cada una con un buen marido:
Jane, Lizzie, Mary, Kathy y Lidia,
Todas un gran tesoro, hay que repartirlo.

Se encienden las alarmas,
Un tal Bingley se acerca.
Hombre soltero, de elegancia,
Y que gasta una buena renta.
Darcy es grácil y adinerado,
Su presencia causa revuelo,
Pero Lizzie la saca la ficha,
Al cazar una frase al vuelo.

Bingley señala a Lizzie,
Y dice a Darcy en incitación,
“Sacala a bailar, dale,
Tené un poco de diversión”.




Darcy contesta, prejuicioso,
Y con muy mala educación,
“No es tan hermosa, me temo,
Que merezca mi atención”.

Para alegría de la Sra. Bennet,
Jane por Bingley es invitada,
Pero llega a su casa con neumonía,
Y a cuidarla va entonces su hermana.



lunes, 5 de febrero de 2018

El lado B de la Vie - Miguel Oscos (Reseña)


  • El lado B de la Vie - Miguel Oscos (2017)
  • 3/5


México hoy. Linda Mancera es la voz que narra esta novela, sin intermediarios, desde su propio cristal, y nos cuenta… esa es la cuestión. ¿Qué nos cuenta? En principio pareciera que presenta al lector una pintura de su vida diaria o de sus relaciones. Pero a menudo se desvía del episodio y se pierde en sus reflexiones sobre prácticamente todo. Su relación con Lucio, el pintor, potencialmente tormentosa y cinematográficamente plácida. El trabajo que en el mejor de los casos es una cárcel soportable. Los padres, que no están o no son importantes. Los amigos, que son falsos o peligrosos; y a los buenos, todavía no los conocés lo suficiente. Los inocentes, víctimas u olvidados.

Con un estilo que no es exactamente el discurrir de la consciencia pero tiene su aroma particular, Linda aprovecha cada punto de su narración para volver a la polémica que más le interesa: las costumbres y creencias de la sociedad; y más importante, ¿qué hace ella con todo eso?

Si tuviera que haber un problema en la novela (que no hace falta pero nos hace sentir mejor cuando lo encontramos porque es algo de lo que agarrarse) es la falta de un problema, al menos uno definido. Linda no tiene metas que no logra alcanzar, no tiene nada que recuperar, las relaciones fallidas se reemplazan o se arreglan, y hasta las situaciones traumáticas se solucionan. Lo que Linda no tiene es sustancia, y ese es el conflicto para el lector. Con una protagonista que habla de todo para no decidirse sobre nada y que repite continuamente prejuicios que no son suyos, el lector no sabe qué hacer y se molesta un poco. Y si hay algo no demasiado explorado por la literatura es el protagonista odioso (despreciable suena muy fuerte), al que no terminamos de querer ni de rechazar, y que nos mueve a seguir leyendo.

Y el escenario también es interesante. No los departamentos ni las playas sino el escenario inmaterial y el comercial de México. En un movimiento que recuerda a Carlos Fuentes, el autor nos muestra una cultura mezclada y polifacética: la mexicana y la global; la egotista y la social; la mente, el espíritu y el cuerpo; la tradición ancestral aborigen, la cultura pop, el gran arte y el kitsch. Y la sobrecarga de nombres específicos, colores, marcas y detalles no agobia sino que colabora a la idea general: la cultura es una masa, muchas veces informe, que nos toca a todos y que hay aceptarla para cambiarla después.

Y así se conectan el mundo y los personajes. Un México (que podría ser otro lugar) y una Linda (que podría ser otra) que no están seguros de qué son y qué quieren. Nos choca sobre todo (o a mí, al menos) la contradicción interna y permanente de Linda entre un fuerte machismo arraigado y ciertas ideas de liberación y progresismo; y en el medio, ella como mujer.
En cuanto a la lectura, el tiempo es lineal y las acciones fáciles de seguir. No hay huecos importantes aunque sí hay algunas situaciones dudosas, no por inverosímiles o fuera de lugar sino porque se comentan o desarrollan con más sencillez y brevedad de lo que corresponde, lo cual genera algunos diálogos forzados, a diferencia de la gran mayoría que son muy naturales. Las descripciones, la otra parte del texto, no abusan y son certeras.


No diría que la novela me encantó pero sí creo que no es esa la idea. No es un libro para enamorarse de los personajes sino para cuestionarlos. No para llorar las consecuencias sino para reflexionar sobre las causas. No es el libro que te conmociona profundamente hasta el otro día sino el que te deja pensando toda la semana. 

jueves, 25 de enero de 2018

Cementerio de animales - Stephen King (Reseña)


  • Cementerio de animales - Stephen King (1983)
  • 4/5

Otro viejo best seller del Maestro King, probablemente de los más nombrados, de los más arraigados a la cultura y a los terrores populares. Y forma parte también de ese grupo (no tan grande como los lectores podríamos suponer) de libros “más oscuros” de King. ¿No son todos así? Bueno, no, creo que no, si bien la gran mayoría de sus relatos son historias de suspenso, de horror profundo, de miedos sobrenaturales y de amenazas reales, muchos de ellos mantienen o terminan con una nota esperanzadora (quizá no muy grande pero ahí está). Este no es uno de esos libros.

El joven doctor Louis Creed se muda con su familia desde su Chicago natal a un pueblo de Maine donde tomará el puesto de Médico en jefe de la Universidad Estatal. Su esposa Rachel y sus dos hijos, Ellie y el pequeño Gage, están un poco nerviosos por el cambio pero Louis se mantiene sereno, es un hombre que sabe hacer su trabajo y es un hombre de ciencia, por sobre todas las cosas. Apenas llegados, un pequeño inconveniente reúne a Louis con quien será su tardía y tan esperada figura paterna en la vida, su anciano vecino Jud Crandall. Es Jud el que le muestra a la familia el Cemeterio de animales, un pequeño cementerio local ubicado detrás del terreno de Louis y dedicado a las mascotas del pueblo. Lo que no sabe Louis pero averiguará pronto (nuevamente cortesía de Jud) es que más allá del Cemeterio hay otro, más grande, más antiguo, creado por los viejos indios Micmac y en teoría hace tiempo abandonado, mucho más siniestro; un lugar donde la muerte quizás no sea el capítulo final y eso no necesariamente es bueno.

Lo dicho, que el libro es de los pesados de King; no por lento o difícil de leer y tampoco por ser de sus éxitos más importantes (aunque esto también), sino porque el ambiente de la novela se siente así. Hay una angustia constante que hace mella de a poco en el pecho del lector y va creciendo lentamente, y aún sabiendo por dónde viene la mano, los temores no se alivian (al contrario) y los golpes de efecto no son menos eficaces.

Una prueba más (por si hacían falta) de la maestría de King para juntar cosas en apariencia tan lejanas como el espiritismo y las creencias ancestrales de Estados Unidos y la cultura de masas de estos mismos pueblos. Y claro, tenía que haber un gato, el linaje animal predilecto del horror, porque King no es tonto y tiene sus lecturas bien leídas.    

jueves, 21 de diciembre de 2017

Every Day - David Levithan (Reseña)

  • 4.


A despierta cada día en un cuerpo diferente. Con este gran disparador, el potencial lector que relojea sinopsis a la marchanta en la librería o en la pantalla, debería frenarse y estar intrigado, por lo menos. El azar determina qué cuerpo ocupará A al próximo día. Y ahí ya estamos adentro.

Ahora bien, como idea es muy buena, ¿pero cómo se sostiene durante toda una novela?  ¿Cómo conectamos con un protagonista que no conecta con el mundo? Esa es obvia, y díganlo conmigo: amor. Pero no por ser lugar común tiene que ser malo: la situación está bien planteada, es creíble (dentro de lo imposible del asunto) y se cuece a fuego lento.
A conoce a Rhianon mientras ocupa el cuerpo de su novio y se enamora de ella, perdidamente, por supuesto. ¿Qué hace un personaje imposible con un objetivo más imposible? Buscarla, claro. Y así se desarrolla una historia que sabemos que aún en su mejor escenario, está condenada al fracaso, y por alguna razón, nada nos motiva más.
Las contras: a veces, se pone todo muy melodramático sin necesidad; algunas cosas son demasiado obvias; y este azar que rige la selección de cuerpos que ocupar A se limita sospechosamente a EE. UU. (pero acá me pongo un poco quisquilloso quizás).

Lo bueno: la novela engancha y mucho desde el principio, y hay que seguir y seguir hasta el final; se tratan temas espinosos sin meterlos a presión como la sexualidad y las adicciones.
Lo interesante: la suerte de teoría sobre la relación entre identidad (o personalidad) y el cuerpo ocupado, y la idea de una vida física del cuerpo más allá de la mente es algo digno de profundizar.

En resumen, que la literatura juvenil tiene algunas joyitas, como esta novela, pero hay que saber buscarlas. 

miércoles, 6 de diciembre de 2017

It - Stephen King (Reseña)


It 

(Stephen King - 1986)         

  • 5.


Ni el más viejo ni el último, pero hoy uno de los másnombrados debido a la adaptación cinematográfica de reciente estreno(maravillosa película, dicho sea de paso) y, más importante, It es una de las piedras centrales delKingverso (el universo ficticio de King).

En Derry, Maine, los chicos están desapareciendo y nadiesabe por qué; peor aún, a los habitantes no parece importarles tanto comodebería. Georgie, de apenas 6 años, muere asesinado por una criatura extrañaque parece un payaso en plena calle. Bill Denbrough, su hermano mayor, sejuntará con otros 6 chicos para intentar detener a este monstruo que lospersigue para devorarlos.
A la vez que seguimos a los chicos en 1957 mientraspersiguen a Eso, el libro alterna con los mismos personajes, 27 años después,cuando a Derry ya de adultos para volver a detener al monstruo, que al parecerno murió. 
De esta forma, la trama se resuelve a la vez en 2 momentosdiferentes, con casi 30 años en el medio, mientras los amigos intentan cerrareste particular ciclo de horror.


Es un lugar de encuentro para muchas de sus otras novelas,anteriores y posteriores. Es sin duda uno de las grandes novelas de King, y portodo lo necesario: una gran idea, numerosos y geniales protagonistas, unaestructura que empuja al lector hacia adelante y una escritura impresionante ymemorable que nunca se detiene. Es uno de esos libros que hay que leer.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

La ciencia y los monstruos: Todo lo que la ciencia tiene para decir sobre zombis, vampiros, brujas y otros seres horripilantes - Luis Javier Plata Rosas (Reseña)

Luis Javier Plata Rosas (2017)

  • 3,5.


¿Es que los vampiros, los zombis, las brujas y demás existen? No. O no que sepamos. Pero hay gente que prefiere pensar que quizás sí. Los que vamos más allá, nos preguntamos cosas como cuánto gasto le supondrá a un hombre-lobo reponer toda su vestimenta después de cada luna llena o en qué se entretendrían las hordas zombis una vez que hubieran erradicado a toda la humanidad.


Y eso es lo que hace este libro: tomar todas esas criaturas de la mitología moderna y no tanto y, sin molestarse en cuestionar su veracidad (porque en realidad no importa), e ir a lo importante: análisis bioquímicos de los principios del zombi, estudios sociodemográficos sobre la relación vampiros-humanos, nomenclatura monstruológica y demás. 

¿Una montaña de diversión página tras página? Probablemente no, pero sí que es muy interesante, sobre todo darse cuenta de que, una vez nos olvidamos del hecho de que armar un cuerpo con pedazos de otros y luego hacerlo andar es sino imposible al menos muy difícil, Frankenstein no solo podría vivir en sociedad sino que sería terriblemente productivo. 

El juego del ángel - Carlos Ruiz Zafón (Reseña)

Carlos Ruiz Zafón (2008) 

  • 3.


Segunda entrega, de la mano de Carlos Ruiz Zafón, de la saga del Cementerio de los libros olvidados.

Situados nuevamente en Barcelona pero atrás en el tiempo con respecto a La sombra del viento. En El juego del ángel, nos situamos en los años ’20 y David Martín, un huérfano aspirante a escritor, recibe la oferta de un misterioso editor para escribir una sin otra igual, sobre todo lo que mueve al mundo y a la gente, sobre la religión, la vida y la muerte. Mientras intenta cumplir la entrega de la obra nefasta siguiendo un ritmo enfermizo, David se ve envuelto en una serie de intrigas, amores, crímenes pasados y actuales, todo sazonado por la putrefacción que parece surgir de las entrañas mismas de Barcelona.

Hasta ahí el resumen. La primera parte de esta saga es magnífica. En comparación, esta segunda parte flojea un poco bastante. Por sí sola, es una buena novela, pero se apaga por momentos, y el lector tiene que decidir si atraviesa esas 100 o así páginas o si abandona. Creo que deberían perseverar, pero es más lo que pesa la curiosidad que el interés. Lo que sí es meritorio es la ambientación. Si La sombra del viento nos pintaba a la Barcelona que amanecía y anochecía, El juego del ángel nos da la noche cerrada y el silencio sepulcral; el olor del fuego y el gusto a cenizas. 

Baile con serpientes - Horacio Castellanos Moya (Reseña)

Horacio Castellanos Moya (1996)

  • 3,5.


En Baile con serpientes, el sociólogo desempleado Eduardo Sosa descubre estacionado en la calle del barrio un Chevrolet amarillo, dentro del cual vive un indigente que habla poco y nada. Interesado y sin otra cosa que hacer, Sosa empieza a seguir al indigente, de nombre Jacinto Bustillo, y tras una serie de acciones desafortunadas, Bustillo muere y Sosa, inexplicablemente, ocupa su lugar en el Chevrolet y como indigente. Ahí descubre que viven en el auto 4 serpientes que hablan con él y se desata entonces toda una seguidilla de ataques, muertes y persecuciones policiales.

Esta novela de Moya arranca con cautela, con cierto letargo, pero conociendo la obra del autor, hay que esperar el estallido. A partir de que hablan las serpientes se acaba la verosimilitud que no era un objetivo y desde el primer ataque de Sosa-Bustillo y las serpientes, la violencia no se detiene y el final se precipita, con capítulos intermedios dedicados a la investigación policial que los persigue.


La violencia innecesaria y la enajenación social que a veces la causa parecen ser los temas de la novela. Sobre todo la violencia, que va llenando todos los recovecos de la trama y que se alía con el dolor, con el odio, con la impotencia y hasta con la sexualidad más cruda. 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Cinder - Marissa Meyer (Reseña)


Cinder (Marissa Meyer. 2012)

Puntuación: 2,5.

Debo decir que no soy fanático de la literatura juvenil,pero tampoco soy fanático de las etiquetas, así que poco me importa si elmercado mete todas las obras en la misma bolsa; para saber si algo es bueno,hay que leerlo.
Ningún spoiler, Cinder es un retelling o, entrenosotros, una reescritura o reversión del cuento clásico de Cenicienta. Sabemosentonces por dónde van los tiros. Aunque no es excelente, no es un mal libro.Es interesante. Es fácil y rápido de leer, lo que suele ser una virtud (y no digamossiempre). Pero creo que esperaba más.
Cinder es laprimera novela de la saga Las crónicaslunares. En esta tierra distópica que nos presenta la autora. Nueva Beijinges una de las ciudades principales; asoladas por una plaga mortal que diezma lapoblación, asediada silenciosamente por los lunares, una raza peligrosa y conpoderes extraños, liderados por la maquiavélica Reina Levana. Cinder, laprotagonista, es una ciborg, la mejor mecánica de la ciudad y también elmiembro despreciado de su familia adoptiva (lo básico del cuento sigue ahí).Una de las hermanastras de Cinder, con la que se lleva bien, contrae la peste yla protagonista se ve envuelta en las tensiones entre el Príncipe Kai, hijo delrey, y la gente de la luna.

Es una lectura entretenida, eso sí, pero ya que se cuentanuevamente un cuento clásico, bien podría la novela innovar un poco más. Larealidad distópica está muy bien construida, espero enterarme de un poco más enlas novelas siguientes (porque sí, ahora quiero saber), pero se podrían haberevitado varios lugares comunes y hacer la trama quizás un poco más rica. 

The Tommyknockers - Stephen King (Reseña)


Tommyknockers (Stephen King.1987)

·        Puntuación: 3,5.

Stephen King no puede parar de generar grandes hitos. Pareceque hablamos de hoy mismo, y no, hay más de 30 años en la brecha. Hoy sonadaptaciones en series y películas las que lo tienen en boca de todos; antesfueron los libros que hoy inspiran esas adaptaciones: Carrie, Cementerio deanimales, It, Ojos del dragón, la serie de la Torre Oscura, Misery y muchos,muchos más.
Tommyknockers esun libro complicado, de leer y de comentar. Y no porque sea aburrido, difícilde seguir ni muy enrevesado. Es por el bache. Las novelas largas de King(entiéndase largas por más de 500 páginas) suelen, y no digan siempre, tener unbache en algún lugar, una zona de la narración donde se pierde un poco laatención del lector (de este lector al menos): explicaciones innecesarias,personajes demasiado desarrollados, extensas descripciones geo y demográficasdel escenario. Entonces se hace un poco pesado. Afortunadamente, King tambiénsuele haber enganchado al lector antes de ese bache, lo que le permite seguir,lo obliga. En Tommyknockers hay unbache, a mi juicio al menos, hacia la mitad: la historia de Haven, vida y obrade personajes locales y demás. A ver, que es importante, pero podría ser másdinámico. Pero en toda buena historia el suspenso es rey, y en esta novela hayun gran misterio (o muchos pequeños) y la información se nos da a cuenta gotas.Más claro imposible, hay que leer hasta el final.
Estamos en los ‘80, en Haven, pueblo tranquilo de Maine, EE.UU. La escritora de western BobbiAnderson sale a buscar leña en el bosque detrás de su cabaña y se tropieza conuna punta metálica que sobresale del suelo. Desde que la toca por primera vez,lo único que ocupa su mente es la necesidad de desenterrar ese objeto, a pesarde que parece tener extrañas propiedades. Cuando Jim Gardener, poeta cuestaabajo, llega a casa de Bobbi, su amiga está literalmente en los huesos,desconocida y ocupada con grandes inventos que no termina de comprender, todopor influencia de ese objeto extraño que sigue enterrado. Igual está el restode Haven, cuyos habitantes funcionan ahora como un ente unido, brillante,agresivo y que hasta pueden comunicarse mentalmente. Cosas raras empiezan apasar en el pueblo, personas empiezan a morir o desaparecer, llevamos 400páginas leídas y no estamos ni cerca de enterarnos de todo.
Creo que no es el libro con el que debería iniciarse quien no haya leído a King previamente (hay otros más potables), pero definitivamente tiene que leerlo el lector asiduo del maestro. 

martes, 7 de noviembre de 2017

Currer, Ellis, Acton

Es este mundo ignorante, machista... una porquería dijo Elena calzándose las botas. Unas botas grandes, pesadas y negras. Y en pleno siglo ventiuno, viste, cosa de no creer... se ató los cordones con presteza y se sentó en el borde de la cama.
Una vergüenza coincidió Andrea, burlona, en un rincón de la pieza, mirándose al espejo y engominándose el pelo.
Teresa las miraba vestirse preocupada desde la puerta, mientras doblaba unas camisas endemoniadamente feas.
Es desastroso, siguió Elena mirá que el negocio, ¡el mundo!, lo van a dominar los hombres. se cerró los puños de la camisa y se ajustó el reloj.
No te engañes, El, es cosa de mujeres, alguna sádica disfrazada. Y sin salir de la salita. y se echó a reír. 
 Elena, de largos pantalones de vestir negros, se anudó la corbata rojo brillante, y se puso el saco, también negro. Por último, se colocó estratégicamente cuatro broches en el pelo y lo escondió todo debajo de un discreto sombrero. Y después les encasquetó que había sido idea de ellos. Se miró al espejo y volteó hacia Andrea, pensativa El crimen perfecto; a papá le hubiera hecho gracia.


Alfredo Digái había muerto seis meses atrás. Alfredo, de simpáticas proporciones y aliviadora sonrisa, dejaba tras de sí tres adorables hijas mayores y una vieja esposa inoperante. Alfredo, tan calmado y alegre en su vida de pantuflas como rígido y decidido en su trabajo. Se dedicaba en general, y en general porque se encargaba exitosamente de muchas cosas, a las apuestas ilegales. Alguna vez, también, por no faltar a la verdad, maniobraba y aconsejaba en trámites narcóticos, pero, me repito, en general no. No era fanático de ensuciarse las manos. Normalmente ejercía desde la oficina o desde el club de caballeros. Eso sí, nunca mezcló los tantos. Claro, sus socios conocían a Teresa, aunque no a sus hijas, y claro, su familia estaba al corriente de casi todo lo que hacía para ganarse la vida, excepto los detalles escabrosos (más por el bien de su propia memoria impresionable que por no despertar la morbosa curiosidad de tres chicas aceleradas); pero nunca más que eso.
Muerto de improviso en medio de uno de esos negocios que tan poco le gustaban, de incógnito, dejó entonces una familia conmocionada con mucho menos recursos. Teresa no trabajaba y las chicas, cada una con su trabajo, excepto Luciana, que aún estudiaba, ni percibían lo suficiente ni estaban satisfechos; al contrario, veían con pena desperdiciarse la carrera y los contactos construidos por su padre en tantos años de trabajo.   

viernes, 20 de octubre de 2017

Cuento popular

En la Villa del Valle vivían, entre muchos otros, dos hermanos, Jorge y Pablo, hijos de Marcela y Rodolfo o Martín (en espera de los análisis). Pablo, el menor, era muy pobre, muy desdichado y muy ruin, envidioso como pocos, avaro al extremo (por lo escaso que tenía) y cruel en su salsa. Jorge, el mayor, en cambio, era muy rico, y peor que el otro hermano, pues su maldad se proveía de su riqueza.
Pablo no tenía hijos pero sí una maltratada mujer. Jorge tenía dos hijos, mellizos, Fernando y Daniel. Su mujer, en cambio, de tan maltratada, ya estaba enterrada. Fernando, el mayor, por 10 segundos, era más alto, más guapo, más fuerte pero vivía recluido, no le gustaba la gente, mas amaba leer. De chico había encontrado, en el estudio de su padre, en un armario bajo llave, llave que rompió a martillazo limpio, tres libros, libros que su padre les tenía prohibidos a los chicos, y así descubrió el mundo de la lectura, libros que marcaron su vida: Vida y obra del barrendero de los baños de una villa cualquiera, Frases populares de la China (en chino) y el aclamado Manual Técnico de Odontología.
Daniel, más joven, más torpe, más alegre, más ingenuo. Enamoradizo, excitadizo, arrojadizo y estrelladizo. Soñaba ser caballero y arreglar el mundo. Enmendar puertos y desembarcar en tuertos, acuchillar jovencitas y hacer la corte a terribles ogros. Poco éxito había tenido en sus años mozos.

lunes, 16 de octubre de 2017

Difficult women (2017) - Roxane Gay (Reseña)


    No he leído aún otros libros de la autora (aún) pero sí los conozco deoídas (de leídas). Roxane Gay es una escritora “problemática”, y peor, porqueno solo habla de temas complicados sino que lo hacen de formas diversas y conbuenos resultados; con lo cual, resulta problemático (sino improbable)descartarla como “alborotadora del montón”.
    Puntualmente, si el libro fue escrito por una escritora portavoz delfeminismo, no es un panfleto. Tampoco sé decir si es una colección de cuentos.Sin duda es ficción, muy verosímil, de acuerdo, pero ficción, y en el buensentido, en el sentido en que hacer buena ficción es mucho más difícil quehacer buenos ensayos.
    Nos encontramos con una serie de textos, narrativos en su mayoría,centrados en mujeres: un poco aniñadas, un poco vencidas, un poco agresivas, unpoco de todo, pero siempre salen adelante, sea lo que sea que eso signifique.Porque no siempre el personaje fortalecido puede salir rompiendo puertas yhaciendo desastres. O sí, puede, pero no quiere. Porque no todas las mujeres(porque en ellas se centra el libro) son iguales ni quieren lo mismo. A veces, sacarlo mejor de una mala situación es una victoria en sí, si no definitiva, almenos es un inicio.

    Difficult women, entonces, no es una colección de cuentos, no es unensayo feminista, ni siquiera es un montón de hechos vistos desde laperspectiva de diferentes mujeres (porque hay todo tipo de estilos y formas denarrar). Y tampoco, para confusión del lector, es un cúmulo de retratos demujeres difíciles, como reza el título. Pero hay dificultad, eso sí, sonsituaciones difíciles de procesar, algunas difíciles de imaginar, personajesdifíciles de comprender. 
    Mas no es difícil de leer, es un gran libro, unlibro que hay leer. No diría que se devora porque hay que frenar cada tantopara procesar la información, pero sí es una lectura que empuja hacia adelante;no a tirarse del barranco pero sí a echarle una buena mirada y reflexionar, yseguir leyendo, ¿y qué más se puede pedir de un libro?

miércoles, 4 de octubre de 2017

Polonio

How now! A rat? Dead, for a ducat, dead!

William Shakespeare




   Acaba el acto. Silencio. Ha terminado la función. Mejor dicho, ha caído el telón, ha terminado un acto y comienza ahora otro: el mío.

   El Rey salió del salón antes de terminada la representación, apurado. Una urgencia natural, me imagino; no sé qué otra cosa podría haberlo hecho huir así. No es que la obra fuera nada del otro mundo, pero no es propio de su posición abandonar las formalidades. Aunque debo admitir que poco interés le dio a esto el resto del público, conmocionados como estaban por el crimen representado en escena. Esos cómicos sí que saben movilizar a sus espectadores, tanto a risa como a llanto, a veces ambas simultáneamente. ¡Condenados! ¡Condenados y útiles impostores!
   La Reina tuvo que mantener la compostura, intranquila por la salida repentina del Rey. ¡Qué magnífica! Sin inmutarse, impecable hasta para el ojo más avizor. Esperó hasta el fin de la representación, saludó a los cómicos, a los nobles asistentes, pidió disculpas aludiendo a lo tarde que era y al sueño que la invadía y se retiró a sus aposentos. ¡Tan bella siempre!

viernes, 22 de septiembre de 2017

Al señor King, con aprecio y terror

    Stephen King es la prueba de que no toda la literatura es edípica: no siempre hace falta matar a los padres (Lovecraft, Shelley, Stoker), a veces basta con quererlos y aprender de ellos.
    Que el floreo lingüístico no es obligatorio, que una buena sorpresa (o susto) es difícil de conseguir y nada desdeñable si se lo consigue, que el suspenso en la literatura es rey. Y que el éxito sostenido es fruto del trabajo sostenido. Y hay que tener un poco de talento, claro, un poco bastante. Son algunas de las ideas de fondo que nos deja la extensísima obra de King. También nos deja una multitud de personajes memorables: personajes que crecen, personajes que se diluyen, y otros cuantos (los más impregnados) que solo quieren destruir todo. También nos deja tensión (tensiones largas, de más de mil páginas con solo un par de descansos), nos deja ideas, pesadillas, y momentos de ternura.
    Hoy están nuevamente de moda los multiversos (Marvel. Black Mirror, etc.), donde distintas películas o capítulos de series realizan múltiples crossovers y referencias entre ellas porque comparten una realidad. Antes del cine y la televisión, lo hacían los cómics; antes de los cómics, la literatura. Y King lo hizo, y a lo grande. Primero referencias cruzadas, después personajes cruzados; en última instancia, una mitología propia. Si todo estaba bosquejado desde el principio o lo fue armando a medida que escribía y las piezas iban calzando (o una más probable mezcla de las dos), quizá no lo sabremos nunca a ciencia cierta.
    Pareciera que King solo sabe hablar de monstruos, de muerte, de hechos sobrenaturales; y, en realidad, nos habla constantemente del ser humano, de nosotros mismos. Y siempre dejándonos verdades tan simples como escondidas. La maldad existe, y aun cuando venga de afuera, necesita siempre un asidero; y la bondad es un trabajo interminable. Hay fuerzas cósmicas que chocan y trabajan constantemente y a nivel microscópico. La valentía no tiene factores determinantes, solo actores determinados. Los ciclos son inevitables pero pueden romperse. El último grano de arena en el reloj puede rajar el vidrio. Y los monstruos existen: algunos son humanos y otros no, algunos están en nuestra cabeza y otros no, y todos pueden matarte.

martes, 19 de septiembre de 2017

La biblioteca de los libros rechazados - David Foenkinos (Reseña)

La biblioteca de los libros rechazados (Le Mystère Henri Pick, 2016).

   De arranque, el libro nos invita a leerlo, al menos a pasar las primeras páginas a ver qué tal. Quizá es que un libro que habla de libros siempre cosquillea el interés, o que el título, por alguna razón, nos suena familiar. Mientras resolvemos qué es lo que nos llama la atención nos metemos en la historia.
   Una mini-reseña (porque las duplicaciones y la autoreferencia están por todos lados) nos comenta un libro de 1971 del autor norteamericano Richard Brautigan sobre la historia de una mujer atormentada por su propia belleza y su relación con un bibliotecario. La mujer no importa, se nos dice, lo importante es el bibliotecario, que trabaja en una biblioteca que recibe todos los libros rechazados por las editoriales. A partir de la novela de Brautigan se crea en Estados Unidos la Brautigan Library que almacena libros que no se han publicado nunca.
   Saltamos hacia Crozon, Bretaña, 1992, donde un bibliotecario, Gouvert, decide copiar (homenajear) la idea de Brautigan y dejar en su biblioteca un sector libre para manuscritos no publicados. Invita también a todo el mundo a llevar sus manuscritos rechazados, con la única condición de que el autor del mismo debe entregarlo personalmente. Gouvert contrata a Magali como asistenta. En 2003 muere Gouvert y Magali queda a cargo.
   En apenas 10 páginas constatamos el paso de tres personajes solitarios y aparentemente nada importantes: Brautigan, Gouvert y Magali. Cuando empieza la segunda parte (antes de la página 20), ya estamos enganchados; aparecen nuevos personajes, el mundo editorial, París, y estamos ansiosos (pero de esa forma relajada que no nos hace sufrir en el camino) por saber cómo se conecta todo. Para el momento en que se añaden a la novela un manuscrito genial y un viso policial para descubrir la historia detrás, ya todo está perdido. No hay forma de soltar el libro.
   La biblioteca de los libros rechazados es de esos libros que quizás no le vuelen la cabeza al lector pero que da mucho gusto leer. Uno lo termina sin darse cuenta, en una tarde de las que valen la pena. Si le hiciéramos caso a Umberto Eco, sería un cuento, porque no se pierde la atención de principio a fin. Encontramos también más de una intriga amorosa, varias confesiones, y la pregunta tan básica y constante de si realmente conocemos a las personas con las que compartimos toda una vida. Y, finalmente, da muchas ganas de leer: ¿qué más se le puede pedir a un libro?

   Como nota de color, el título original de la novela de Foenkinos es algo así como El misterio Henri Pick. Por una vez, tengo que salir en favor de las traducciones. La regla (mi regla) con las traducciones de títulos es sencilla: no cambiar el título; y, si se cambia, que la variante valga la pena. Acá se cumple, me parece. Será más obvio el título en español, dirán; más simplón. Lo que quieran, pero si la idea es atraer al lector, creo que la decisión es acertada. 

martes, 15 de agosto de 2017

Otro monólogo (Cuento)

Un martes a la mañana lo vi sentado arriba de la mesada. Fumaba despreocupado y miraba por la ventana.
– ¡Javi!
Movió el mentón hacia arriba sin voltearse y sin dejar de fumar. – Buenas.
– Pará, pará, vos estás muerto dije, sacudiendo la cabeza.
Recién en ese momento me miró, pero sin inquietarse. – Sí… algo así. – Tardé unos momentos en reaccionar, mientras que Javi subió las piernas a la mesada y dejó medio cigarrillo hecho cenizas en la tapita de un frasco de mermelada. – Necesitás un cenicero. A todo esto, yo seguía en bata y con la boca abierta. – Ojo las moscas.
– ¿Sos vos? ¿Qué hacés acá?
– A ver, obviamente, no soy yo; estoy muerto, recién lo dijiste. Seré una alucinación o algo así. Y hacer, mirá, por ahora nada, fumar y ver si llueve o no llueve; ‘tá jodido el tiempo, che. ¿Café?
Sin esperar a que respondiera se paró, dejó el cigarrillo en la tapita y se arrimó a la cafetera. Sirvió dos tazas y me dio una. – Negro, ¿no?
– Sí, sí, gracias. – Agarré la taza y me senté. Me quedé mirando el café. – Bancá, ¿alucinación? ¿En mi cabeza? ¿Estoy enfermo?
– Que yo sepa no.
– ¿Me di con algo?
– Con la pata del mueble cuando entraste. – y se tomó dos tragos largos.
– Drogas, me refiero, boludo.
– No más que de costumbre.
Ya me estaba exasperando y no llegábamos a nada. Me fui a vestir y lo dejé desayunando. Cuando volví estaba fumando otra vez.
– ¿Te jode si me fumás afuera? El humo no…
– Tranquilo, Nico, relajá, si yo no estoy el humo tampoco. Re sano. Como un cigarrillo electrónico pero más barato.

sábado, 12 de agosto de 2017

Habla natural (Short Cut)

Un día Carlitos empezó a hablar de forma natural. No pensaba lo que decía; solo hablaba. Muchas veces no sabía de qué hablaba y, sin embargo, hablaba con una precisión y profundidad asombrosas. Hablaba como un curso de agua silvestre: a veces a borbotones, otras casi sin ganas, como un gotero, como una cascada, a veces se secaba en el silencio. No seguía un tema en particular porque no había nada particular, ni llamativo. Se le hacía, por supuesto, imposible mantener una conversación, porque no había cauce que dirigiera el caudal de información que desplegaba. Hablaba de forma natural. No había premeditación. No había repeticiones. No había tiempo. Hablaba en puro presente, que no existe en el futuro y en cuanto aparece es pasado. No había memoria. Solo hablaba. 

jueves, 10 de agosto de 2017

Los géneros literarios o La lectura cercenada


     ¿Qué son, entonces, los géneros literarios? ¿Y cuántos? ¿No era que eran tres y nada más? Tres y nada más; después, desprendimientos. Lírica, Épica, Dramática. O, que se entienda, poesía, narrativa y teatro. Tres y ya está porque todo lo demás venía a ser más o menos lo mismo. Quedaba, entonces, todo bien separadito. Primer inconveniente para el sistema: nada impide que los géneros se mezclen. Aún resulta incómodo para algún lector pero es posible (hoy ya aburrido) combinar en la misma obra, en la misma página, un fragmento de texto narrado, otro perteneciente a una escena teatral y un buen pedazo de poesía lírica. Mejor si tienen alguna relación pero tampoco es obligatorio.

     Segundo inconveniente: si el sistema ni cambia ni se amplía, ¿qué hacemos con todo lo que queda fuera en principio? Ampliemos entonces.


     Especialmente en la narrativa, la partición sucesiva en otros géneros más pequeños ha sido un pedido general y tradicional. Desde la explosión masiva del cuento y la novela como expresiones (¿máximas?) de la narración, encontramos nuevos acercamientos a la teoría de los géneros literarios que suelen ir más o menos así: Aristóteles habló de los tres géneros literarios principales. Hoy encontramos razones suficientes para incluir dentro de la clasificación a (inserte el tema deseado) por los siguientes motivos… Todas muy buenas razones pero que no terminaban de enmascarar una sencilla cuestión: ni el cuento ni la novela ni el ensayo (por más argumentativo que sea) dejan de ser una narración. Sí son distintos (lo evidente es evidente) pero en general las diferencias son de formato, de intención del autor o de público ideal.


domingo, 6 de agosto de 2017

La novela inmediata

− ¡Dale, dale, dale! Andá saliendo. –me dijo Jorge.
− ¡Voy!
Desparramé las cartas en la mesa y desarmé el Solitario a medio jugar. Una pena, pintaba bien. Metí unos papeles en el bolso y me levanté. Jorge esperaba al lado de mi mesa, impaciente y sereno. Había adoptado su recurrente postura, apoyado sobre una mano en el escritorio y ladeando la cabeza (increíblemente, manteniendo la seriedad), que no te obligaba a apurarte pero te insinuaba que tenía prisa.
− ¿Adónde? –pregunté.
− Tenés una esquina sobre Cardenales y Río viejo. Y después, un frente sobre Rivadavia casi llegando a Robles.
Hice el recorrido mental en el mapa.
− Pará, pará… Es larguísima esa pared. Mirá la hora que es. No llego ni de casualidad.
− Mala suerte, macho. Si no llegás, terminala mañana. Igual, yo que vos, no la dejo para mañana. Capaz que ya te la taparon con otra cosa. Vos verás. –y se entró a reír, sin burlarse, como entendiendo.
− Bue… ya me arreglo.
Sentía insultos agolpándose para salir de mi boca pero iba a perder mucho tiempo así que salí, con una bolsa de consorcio bien llena bajo el brazo. Llegué a la primera pared, tiré la bolsa y la mochila al piso. Hacía calor. Ya eran las tres. Esa la terminé rápido.
La segunda pared… larguísima. El sol, bien arriba mío. Yo, transpirando de sólo pensar en lo que faltaba. Y me puse a pegar carteles. Esta vez eran dos especímenes. Uno era la propaganda de una superarchimegaultrarecontra fiesta en algún boliche de la zona, donde iba a estar tocando alguna banda al parecer muy famosa, por mí desconocida. El otro era de un nuevo instituto de cocina en la zona norte; cursos a distancia, títulos a corto plazo, etc.

martes, 1 de agosto de 2017

¿Por qué escribimos?

    Llegamos a un punto en que todo lo que leemos, todo lo que vemos, todo lo que escuchamos, nos suena conocido o incluso repetido. Es esperable. Obviando consideraciones muy rebuscadas, no debe haber más que 5 o 6 ideas o argumentos básicos sobre los cuales se construyen todas las historias. A pesar de eso, seguimos leyendo. Peor aún, seguimos escribiendo.

    ¿Por qué escribimos? Como toda pregunta importante, está gastada y hay que responderla igual, o intentarlo. Porque todo tipo de acción creativa (una coreografía, un libro, una silla) requiere al menos cuestionarse por qué se la realiza; no hace falta la respuesta (no una sola), pero sí la reflexión.