jueves, 22 de febrero de 2018

Orgullo y Prejuicio - Jane Austen (Versión rimada y abreviada)


Mientras un Jorge estaba en el trono,
Y Londres toda era un bullicio,
Florece esta historia tan mentada,
Una historia de orgullo y prejuicio.

En casa de los Bennet eran unos cuantos
Pero más que el padre, varones ninguno.
La poca fortuna iría para un primo,
Las chicas no verían dinero alguno.

La solución la tenía la Sra. Bennet,
Casar a cada una con un buen marido:
Jane, Lizzie, Mary, Kathy y Lidia,
Todas un gran tesoro, hay que repartirlo.

Se encienden las alarmas,
Un tal Bingley se acerca.
Hombre soltero, de elegancia,
Y que gasta una buena renta.
Darcy es grácil y adinerado,
Su presencia causa revuelo,
Pero Lizzie la saca la ficha,
Al cazar una frase al vuelo.

Bingley señala a Lizzie,
Y dice a Darcy en incitación,
“Sacala a bailar, dale,
Tené un poco de diversión”.




Darcy contesta, prejuicioso,
Y con muy mala educación,
“No es tan hermosa, me temo,
Que merezca mi atención”.

Para alegría de la Sra. Bennet,
Jane por Bingley es invitada,
Pero llega a su casa con neumonía,
Y a cuidarla va entonces su hermana.




Las hermanas de Bingley se burlan,
De todo lo que Lizzie hace,
Ella conversa mucho con Darcy,
Y nunca logran no enojarse.

Pero aunque Lizzie se moleste,
Darcy siente por ella admiración,
Lo llaman su ingenio y sus ojos,
Que además de expresivos, son dos.

Llega Collins a la casa Bennet,
Él es el único heredero,
Se ve apremiado a casarse
Y una de sus primas es su objetivo certero.

En otra de muchas veladas,
Lizzie y Darcy se ponen a bailar,
Ella no lo aguanta, él la relojea,
Pero su rara familia lo hacen dudar.

Collins propone a Lizzie que se casen,
Ella lo rechaza y su padre coincide,
Charlotte, su amiga, se casa con él,
Su edad y poca fortuna se lo insisten.

El oficial Wickham aparece
Y conquista a todos alrededor,
Afirma que Darcy le quitó su herencia,
Y todos sienten un nuevo amargor.

Bingley se marcha a Londres
Y deja a Jane una pobre explicación,
Mas Lizzie sospecha de Darcy
Todo apesta y apunta a su intervención.

Charlotte vive cerca de Lady Catherine,
Patrona de Collins, muy prepotente.
Lizzie con su amiga, Darcy con su tía,
Son obligados a verse constantemente.

Y Darcy de Lizzie está enamorado,
Mas su propuesta dista de ser galante.
“Casémonos”, dice, “a pesar de tu familia”,
Aún su amor parece ser arrogante.

Y ella dice “Desde el principio noté
Su desdén y conducta reprobable,
Y supe que usted es el último hombre
En la tierra con quien podría casarme”.

Darcy se retira y después le da una carta,
Dice que alejar a Bingley no estuvo mal,
Pues creyó que Jane no estaba interesada,
Y era para su amigo terrible señal.

También le revela la historia de Wickham,
Que ganó el afecto y herencia de su padre,
Tras su muerte cambió de idea, pidió la plata,
Y en juerga y deuda gastó rápido su parte.

Intentó también fugarse con Georgiana,
La hermana de Darcy, inexperimentada,
Y al ver que no podría recibir su dote,
La dejó sola, confundida y desconsolada.

Lizzie recapacita
Y reconoce su error,
Ella también actúa
Con censura y preocupación.

Uno no es tan bueno,
El otro no es tan malo,
Desea hablar con Darcy,
Espera poder encontrarlo.

Una tarde con sus tíos,
Una casa pasan a ver,
Es la de Darcy, que no está,
Todos hablan maravillas de él.

Será quizá, piensa Lizzie,
Que bajo esa fachada orgullosa,
Haya un Darcy diferente,
De naturaleza leal y generosa.

También conoce a Georgiana,
Y nace una pura simpatía.
Aún sus tíos hablando con Darcy
Parecen tenerlo en mejor estima.

Pero en casa había problemas,
Lydia y Wickham huyeron.
Cuando se cansé la dejará,
El honor familiar está en juego.

El tío de Lizzie negocia en Londres.
Wickham acepta casarse con la chica.
Sospechan que hizo falta bastante plata,
La Sra Bennet celebra el logro de su hija.

A la vuelta, Lydia, sin querer,
Revela el papel de Darcy en el trato:
Buscó a Darcy, lo convenció
Y hasta terminó pagando el pato.

Vuelve Bingley con Darcy,
Jane se reúne con su amado.
En una de sus visitas,
Bingley al fin pide su mano.

Lady Catherine se entera
De Darcy y sus afectos.
Cree que puede arruinar su plan
De casarlo con su hija y otros proyectos.

Así que visita a Lizzie
Para que niegue los rumores.
Ella rechaza contestar
Y la dama se va con malos humores.

Como la vida es graciosa
Y la ironía es reina en la ficción,
Cuando Darcy se entera de esto,
Sabe que Lizzie cambió de opinión.

Darcy está decidido,
Esta vez tiene que ser,
En un paseo se declara a Lizzie,
Por segunda y última vez.

“Todo lo que hice fue por usted.
Si me rechaza, ya no volveré a insistir.
Mis sentimientos no son nuevos,
¿han cambiado los suyos desde abril?”

Parece que todo va a ir bien,
Ya no cuentan ni rentas ni nobles,
Jane y Bingley, Lizzie y Darcy,
Agarrensé que hay boda doble.

Lizzie y Darcy se establecen
En Pemberley junto a Georgiana,
Jane y Bingley se mudan cerca,
Y la vecindad ya está armada.

Aproveche, lector, y recuerde la lección,
El orgullo es malo, el prejuicio, peor;
Pero más claro queda, se lo digo yo,
Que el falso y juerguista, siempre es el perdedor.

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